Camino al Cotopaxi: una aventura llena de aprendizajes

Las personas aventureras poseemos una característica particular que nos destaca del resto. Poseemos la oportunidad de ser más perspicaces e intuitivos, capacidades que nos permiten rápidamente aprender cosas nuevas de cada una de nuestras experiencias vividas. Inclusive las actividades mundanas nos pueden ofrecer lecciones a diario, pero el montañismo es particularmente valioso en términos de las lecciones que nos ofrece sobre la vida. 

Ascender cerros, montañas, nevados y cualquier elevación geográfica no es un hobby que agrade a todos, al menos a mí no me llegó junto con el certificado de nacimiento. Los escarpados acantilados, los imponentes picos, y el intenso frío son solo algunos de los peligros a los que se enfrentan todos los aventureros e intrépidos alpinistas amantes de las montañas. 

Mi nombre es irrelevante así como mi profesión, pero la emoción, nerviosismo y adrenalina que siento cada vez que asciendo una montaña, son señales que muchas de las personas, a quienes nos encanta experimentar nuevas aventuras, compartimos y nos une en un vínculo estrecho, convirtiéndonos parte de un mismo equipo. 

Mi pasión por las montañas empezó en el 2015 cuando inicié mi entrenamiento para ascender a la cumbre del Cotopaxi. Recuerdo que éramos un grupo de 7 personas ansiosas por cumplir cada uno de los acondicionamientos físicos y mentales como preparación para lograr nuestro objetivo final. Lastimosamente por una lesión decidí posponer el ascenso. Desde ese entonces hasta la presente fecha, mis ganas por alcanzar esa cumbre han aumentado exponencialmente.

Actualmente, me encuentro entrenando nuevamente, junto con 4 amigos, 2 guías calificados y 1 coordinadora, que sorprendentemente de manera remota logra que todas nuestras excursiones, ascensos y expediciones se realicen cumpliendo todas las expectativas de aventura. El objetivo final nuevamente es la cumbre del Cotopaxi. 

Este entrenamiento y preparación inició hace no más de 5 semanas y durante una de las pandemias que nos ha enseñado a adoptar otra perspectiva sobre el verdadero valor de lo que es importante y necesario. La primera elevación que realizamos fue la Integral de los Pichincha. Recuerdo que iniciamos con la ascensión a la cumbre del Guagua Pichincha, desde donde pudimos observar su cráter y fumarolas, a continuación pudimos descender pasando junto al Padre Encantado para concluir con el ascenso al Ruco Pichincha por su cara Occidental, luego de lo cual descendimos hasta Cruz Loma para tomar el Teleférico. 

Cada montaña te enseña una lección nueva. En esta ocasión, una de las cosas más importantes que nunca olvidaré es que madrugar para preparar un desayuno alto en proteína, carbohidratos y fibra es importante para poder rendir al máximo y sobre todo disfrutar de la aventura. Y que un yogurt con hojuelas de cereal no substituye todo lo anterior. Toda esta ruta del Integral de los Pichincha nos demandó un total de 6 horas de caminata, por lo que es necesario recargar el cuerpo con un buen desayuno mañanero antes de toda esa exigencia energética. Las condiciones climáticas fueron las óptimas, ni mucho frio ni tanto sol, pero si un silencioso dolor de cabeza que me acompañó todo el trayecto motivo de no haber desayunado apropiadamente.

La siguiente elevación que ascendimos fue el Corazón (4790 msnm). Ubicado al suroccidente de Machachi. En esta ocasión participamos 4 aventureros junto a nuestro guía. Las condiciones climáticas eran espectaculares, había un sol radiante y el cielo se encontraba completamente despejado, a tal punto que se podían divisar claramente los Ilinizas Norte y Sur. El Corazón presentaba nubosidad en la cumbre pero como lo recalcó nuestro guía, este volcán es caprichoso y debemos estar preparados para todo. Empezamos nuestro ascenso muy emocionados, y con toda la indumentaria necesaria. En nuestro camino también nos encontramos con varios aventureros dispuestos a realizar la cumbre de este volcán. Lo que más me encantó de este entrenamiento fue la oportunidad que tuvimos de aprender sobre escalar en cordada, los diferentes tipos de nudos que se emplean para distribuir la tensión a lo largo de la cuerda, a la cual todos estábamos sujetos, y las diferentes formas ascender juntos como equipo. Luego de 3 horas aproximadamente logramos llegar a la cumbre del Corazón. Aprovechamos para tomar algunas fotografías de recuerdo, recargar energías con el box lunch y empezamos el descenso tan pronto la presencia de rayos nos advertían que se avecinaba una posible tormenta.

En esta ocasión lo que me enseñó esta montaña fue que debes estar preparado para todo y ante cualquier eventualidad, por más dura que sea, debes continuar! Y no permitir que estas adversidades se apoderen de tus temores y minimicen tus fortalezas. Durante nuestro descenso pudimos apreciar el verdadero poder de la naturaleza. Esta nueva experiencia estuvo acompañada de neblina espesa, granizo, lluvia y truenos que iluminaban todo el escenario y lo estremecían con sus fuertes y pronunciados relámpagos. Fue espectacular poder apreciar desde tan cerca toda esta variación climática. Sin embargo, el miedo a ser impactado por uno de los estruendos recorría todo mi cuerpo, y el frío que sentía penetraba por todas mis extremidades. La lluvia intensa acompañada de granizo permitió cubrir todo el sendero de un manto blanco, similar a la nieve de los países nórdicos pero con pajonales que se iluminaban con el poder de los rayos.

No le dimos tregua al miedo y decidimos continuar, atrás quedaban plasmadas las huellas de nuestras pisadas, como señales vívidas de que todos somos capaces de superar obstáculos y romper paradigmas. Hay pocas cosas que pueden igualar la euforia de ese momento. El haberse esforzado para llegar al objetivo, la cumbre, una recompensa llena de satisfacciones. Lograr un hobby que pocos persiguen pero con una valiosa recompensa aplicable a la vida. Uno haría bien en recordar y poner en práctica esta lección en su cotidianidad. Puede haber compañeros de trabajo difíciles, clientes e incluso dificultades financieras o amorosas. Sin embargo, una vez que se persevera y superan estas adversidades, la sensación de logro es extremadamente satisfactoria. 

Ahora nos encontramos planificando nuestra próxima aventura a los Ilinizas, y poder continuar así con el entrenamiento y preparación para ascender a la cumbre del Cotopaxi. Y mientras sucede, continúo pensativo y a la vez emocionado por descubrir la próxima lección que me enseñará la siguiente montaña.

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